“BIG DATA y sus desafíos legales” por Luis Mojica

John Mashey en su libro “Big Data and the New Wave of Intrafases” planteó en el año de 1988, de manera totalmente visionaria, las implicaciones y los retos que el manejo bestial de datos plantearían al mundo. Sus predicciones se han cumplido ya que, en la actualidad, se realizan en el mundo cada día más de un billón de consultas a Google, más de 250 millones de tuits en la red social Twitter, de 800 millones de actualizaciones en Facebook, alrededor de 60 horas de videos en YouTube y, por si fuera poco, 10,000 transacciones de tarjeta de crédito por segundo.

Esta enorme cantidad de datos se genera todos los días sin que siquiera estemos conscientes de ello… simplemente cuando opinamos en Facebook, le damos click en Instagram a una foto o cuando pagamos en línea un viaje con tarjeta de crédito… todos estos datos se generan y se siguen generando dando más y más información sobre nosotros, sobre nuestros gustos, nuestros hábitos de consumo y nuestras preferencias.

En este entorno y desde hace varios años surgió el BIG DATA (o, traducido en español, DATOS MASIVOS) que no es más que el tratamiento de estos datos masivos, es decir; “la recopilación, uso, almacenamiento y análisis de grandes cantidades de datos que superan la capacidad de los sistemas y programas de cómputo así como de los procedimientos habituales utilizados para su análisis”. Dicho de otra forma, el BIG DATA son herramientas tecnológicas de procesamiento y tratamiento de información que tienen como propósito almacenar y analizar grandes cantidades de datos a efecto de obtener patrones de comportamiento y conclusiones sustentadas de una forma más rápida y eficiente que utilizando un método tradicional (análisis de datos uno por uno).

BIG DATA es una tendencia en el avance de la tecnología que ha abierto las puertas hacia un nuevo enfoque de entendimiento y toma de decisiones, la cual es utilizada para describir enormes cantidades de datos (estructurados, no estructurados y semi-estructurados) que tomaría demasiado tiempo y sería muy costoso cargarlos a un base de datos relacional para su análisis, de tal manera que, el concepto de BIG DATA aplica para toda aquella información que no puede ser procesada o analizada utilizando procesos o herramientas tradicionales1

Ahora bien, la tendencia con BIG DATA es anticipar posibles situaciones para el futuro y, con base en éstas, realizar una planeación estratégica de riesgos más precisa. Por tanto, es cierto que el BIG DATA puede ayudar a predecir catástrofes, tormentas y huracanes pero también es cierto que el BIG DATA, en su lado oscuro, puede usarse contra nosotros. Philipp Evans, experto en el tema con Doctorado en la Universidad de Harvard, ejemplifica esta posibilidad al señalar “una compañía de seguros de coches podría usar los datos telemétricos que recoge tu propio coche para saber si eres mal o buen conductor”.

Es así que, en este contexto, no debemos olvidar que el objetivo fundamental del BIG DATA es dotar de una infraestructura tecnológica a las empresas y organizaciones con la finalidad principal de que éstas puedan analizar una gran cantidad de datos con costos menores y a efecto de extraer información que les sea útil para sus decisiones de negocios. Entonces, independientemente de los beneficios que reporta a las empresas, debemos preguntarnos ¿hoy en día existe una regulación sobre el BIG DATA que nos proteja de sus posibles efectos adversos?

Los Estados Unidos de América emitieron unos Estándares Federales de Procesamiento de Información (con sus siglas en Ingles “FIPS”) que regulaban el intercambio de datos como un contrato (y que fueron la base de muchas leyes nacionales), pero desgraciadamente con el paso del tiempo estos quedaron obsoletos.

La Comisión Europea, con su Directiva 95/46 prohíbe la transmisión de datos con países que no cuenten con un nivel elevado de protección o sean puerto seguro. Inclusive ha establecido un procedimiento para los países que sí ofrecen ese nivel de protección, como son; Andorra, Argentina, Canadá (sector privado), Suiza, Islas Faroe, Guernesey, Israel, Jersey, Estados Unidos (entidades puerto seguro), Nueva Zelanda y Uruguay.

En este escenario, además de que nuestro país no ha sido considerado por la Unión Europea como un país con nivel alto de protección en la transmisión de datos, resulta que aun así la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares no contempla actualmente todos los supuestos de posible responsabilidad a partir del BIG DATA.

México reporta al BIG DATA como una de las áreas tecnológicas con mayor inversión y, de hecho, este tipo de herramientas se utiliza inclusive por entes gubernamentales (como el INEGI). Consecuentemente, hoy en día, las implicaciones y los retos que plantea el BIG DATA refieren necesariamente a un estudio y a una regulación expresa.